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Si estás buscando un coche usado y no quieres una berlina de abuelo, toca hablar de compactos de segunda mano: qué comprar con los ojos cerrados y de qué salir corriendo. Esto no es una verdad absoluta, es lo que pasa a diario por el taller del Tío Moi, que es donde de verdad se ve qué aguanta y qué no.
Veredicto rápido
- A por ellos: SEAT León, VW Golf 4, Ford Focus, japoneses (Toyota, Honda, Mazda) y Alfa 147.
- Con precaución (revísalo bien): VW Golf 5 y Audi A3 de esa generación, Fiat Stilo con cambio robotizado, Opel Astra (enfriadores).
- Ojo: Peugeot 307 de primera serie (eléctrica), BMW Serie 1 con motor N47 (cadena) y Renault Mégane (todo menos el motor).
SEAT León, Golf y Audi A3: el grupo VAG
El SEAT León de esta hornada es de lo más recomendable: cualquiera de sus motores va bien, y el 1.9 TDI (por ejemplo el 110 CV ASV) es de los que hacen 300.000 km sin despeinarse. Fallos, los justos: un tubito de vacío, algún elevalunas… cosas de desgaste.
Con el Golf hay que distinguir. El Golf 4 es un tanque: calidad, fiabilidad y durabilidad de sobra. El Golf 5 (y el Audi A3 de esa misma época) ya dio más guerra: turbos, cajas de cambio más flojas, inyectores-bomba y, muy típico, el enfriador de la EGR, que mete anticongelante en la admisión. Muchos levantan la culata pensando que es la junta y el coche sigue igual: antes de eso, quita el enfriador de la EGR y el colector de admisión y mira si ves refrigerante rosa. Te ahorras un dineral.

Alfa 147 y Fiat Stilo: los italianos
El Alfa 147 con motor 1.9 JTD (o los 1.6 y 2.0) va más que bien; su pega más famosa es de acabado, el volante que se pela. El Fiat Stilo arrastra fama por el cambio robotizado (el «Selespeed») y algún sensor del asiento, además de ser algo ruidoso; pero de motor, los 1.9 JTD son prácticamente irrompibles. De hecho, que en el desguace haya montañas de motores Fiat baratos no es mala señal para quien busca piezas.
Ford Focus: sencillo y fiable
El Focus, en general, muy bien, sobre todo en gasolina: los motores de gasolina de Ford apenas dan problemas (los más antiguos consumían algo de aceite, pero funcionan). En diésel, los motores nacidos de la alianza Ford-PSA (los 1.6 TDCi y 2.0) van bien; el 1.8 TDCi es el menos brillante de la familia.
Japoneses: fiabilidad de sobra
Si lo que buscas es no pisar el taller, los japoneses en gasolina son sinónimo de fiabilidad: Toyota, Honda, Mazda. Un 1.6 gasolina de estos aguanta lo que le echen; en el taller se ven Corolla con más de 500.000 km sin haber abierto el motor. Como compra segura, difícil equivocarse.
Renault Mégane: buen motor, lo demás no tanto
Con el Mégane pasa algo curioso: el motor no es malo (hay unidades con 300.000-400.000 km sin quejas), pero todo lo demás da guerra. Las inyecciones, la electrónica y un clásico: el collarín de embrague concéntrico, que revienta sin mala fe del conductor y te obliga a sacar la caja de cambios. Como usuario, ese tipo de averías repetidas desespera.
Peugeot 306 y 307: cuidado con el 307 de primera serie
El 306 es un buen coche. El 307, en cambio, tiene un estigma bien merecido en su primera serie: fallos eléctricos de la caja de fusibles (BSI) que iban desde apagarse las luces en marcha hasta sustos mayores. Muchos ya están corregidos y se venden baratísimos, pero si miras un 307, huye de la primera serie o asegúrate de que está solucionado.
Opel Astra: el 1.7 DTI que lo aguanta todo
El Opel Astra de esa época sale bien parado. El 1.7 DTI de Isuzu es un motor buenísimo, y el 1.9 (que en realidad es el auténtico 1.9 JTD de Fiat, no un motor Opel) deja a la gente muy contenta. Sus pegas conocidas: el enfriador de aceite y un módulo que va bajo la bomba y a veces falla. Poco más para lo bien que envejece.
BMW Serie 1: hasta que llegó el N47
Del BMW Serie 1 me quedo con la primera etapa, antes del motor N47. Ese motor tiene un problema gordo y conocido: la cadena de distribución se parte sin avisar, lo mismo a 60.000 que a 150.000 km, y para tocarla hay que sacar el motor. Si miras un Serie 1 (o un Serie 3) diésel de esa generación, comprueba qué motor lleva: el N47 es una lotería que puede salir muy cara.
El truco del desguace: mira qué piezas hay (y cuáles no)
Un indicador de fiabilidad que casi nadie usa al mirar compactos de segunda mano: date una vuelta por el desguace. Si de un modelo hay estanterías llenas de motores con kilómetros y garantía, es que aguantan y sobran. Si pides una pieza de otro modelo y nunca hay, suele ser porque hay mucha demanda… y eso ya te dice algo.

Cómo elegir compactos de segunda mano sin llevarte un disgusto
Elijas el que elijas, la clave de los compactos de segunda mano es comprarlos bien revisados: informe del vehículo, estado de carrocería, frenos, neumáticos, motor en frío y una buena prueba en carretera. Lo tienes todo, paso a paso, en nuestra guía: qué revisar al comprar un coche de segunda mano. Un buen compacto mal comprado sigue siendo un mal negocio.

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Preguntas frecuentes
¿Cuál es el compacto de segunda mano más fiable?
Si priorizas no pisar el taller, un japonés de gasolina (Toyota, Honda o Mazda) es de lo más seguro. Dentro del grupo europeo, el SEAT León 1.9 TDI, el VW Golf 4 y el Ford Focus tienen fama muy merecida de aguantar kilómetros.
¿Diésel o gasolina en un compacto de segunda mano?
Depende del uso: para muchos kilómetros y carretera, un buen diésel (1.9 TDI, 1.9 JTD) compensa; para ciudad y pocos kilómetros, la gasolina da menos problemas de filtro de partículas y EGR. En japoneses, la gasolina es una apuesta segura.
¿Es fiable un compacto de segunda mano con muchos kilómetros?
Más importante que los kilómetros es el mantenimiento y el modelo. Hay motores (León 1.9 TDI, Focus gasolina, japoneses) que con 300.000-500.000 km siguen enteros si han llevado su aceite correcto. Un buen historial vale más que un cuentakilómetros bajo.
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